Jordi Ortega aporta, en un breve reportaje publicado hace algunos días en el blog de La Vanguardia, una visión bastante distinta de la que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación.
Este es el artículo:
Los efectos del huracán Sandy pusieron, al final de las presidenciales de Estados Unidos, el cambio climático en la campaña electoral. El descubrimiento de combustibles no convencionales se percibió como una gran oportunidad para reducir la dependencia energética, mejorar la balanza de pagos y, lo que es más importante para los republicanos, realizar una política con un fuerte contenido doméstico que permita liberarse de Oriente Próximo -gracias a la dependencia energética con el fracking. Supondría un cambio en el tablero geopolítico -hasta ahora asentados en las relaciones transatlánticas.
Con la revolución de los combustibles no convencionales queda arrincona la apuesta de Barack Obama, en la anterior campaña, en favor de las energías renovables y un cambio de modelo energético. Europa estuvo ausente en el debate electoral. El único lazo con Occidente son las referencias a Israel. Myanmas, Camboya y Thailandia fueron los destinos de Barack Obama tras su elección –muestra un giro de su política orientada al Pacifico.
¡Ay Europa! Deberá hacer frente sola a la volátil situación de Oriente Próximo, con la guerra civil en Siria, entre suníes y chiíes que involucra toda la región, o un Irán que apuesta por ser potencia regional. Europa se queda con el peor lugar del nuevo tablero geopolítico, sola, débil y dividida.
Este es el artículo:
Las fantasías del fracking o la adición al petróleo a través de los combustibles no convencionales.
El camino equivocado hacia la independencia energética.
Con la revolución de los combustibles no convencionales queda arrincona la apuesta de Barack Obama, en la anterior campaña, en favor de las energías renovables y un cambio de modelo energético. Europa estuvo ausente en el debate electoral. El único lazo con Occidente son las referencias a Israel. Myanmas, Camboya y Thailandia fueron los destinos de Barack Obama tras su elección –muestra un giro de su política orientada al Pacifico.
¡Ay Europa! Deberá hacer frente sola a la volátil situación de Oriente Próximo, con la guerra civil en Siria, entre suníes y chiíes que involucra toda la región, o un Irán que apuesta por ser potencia regional. Europa se queda con el peor lugar del nuevo tablero geopolítico, sola, débil y dividida.




