Los hechos se remontan a abril del año pasado. Entre los días 23 y 25 de ese mes, las instituciones vascas y alavesas (Gobierno Vasco, Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria) organizaron unas jornadas sobre el gas no convencional y el fracking. Las instituciones reunieron a expertos en la materia con la intención de aclarar si la técnica del fracking era económica y medioambientalmente viable. Era la primera cumbre pública sobre el fracking que se celebraba en Euskadi.
Los organizadores, es decir, las instituciones locales también presentaron sus conclusiones. El Gobierno Vasco, que participaba en el impulso del fracking en Álava en una alianza con dos empresas estadounidenses, apoyó el uso de esta técnica para explorar el subsuelo. El Ayuntamiento de Vitoria, por su parte, puso bastantes reparos por el perjuicio ambiental que podía ocasionar. ¿Y qué hizo la Diputación de Álava, coorganizadora de estas jornadas?
Pues bien, la Diputación envió a Alberto Cimadevilla, el Jefe de la Sección de Hidrogeología del Servicio de Aguas. He repasado los apuntes que tomé aquel día y confirman lo que recordaba: el representante de la Diputación defendió que el fracking era inofensivo para el acuífero de Subijana. Tengo apuntadas expresiones como “no hay que tener miedo” o “no hay que ponerle puertas al campo”.
Los organizadores, es decir, las instituciones locales también presentaron sus conclusiones. El Gobierno Vasco, que participaba en el impulso del fracking en Álava en una alianza con dos empresas estadounidenses, apoyó el uso de esta técnica para explorar el subsuelo. El Ayuntamiento de Vitoria, por su parte, puso bastantes reparos por el perjuicio ambiental que podía ocasionar. ¿Y qué hizo la Diputación de Álava, coorganizadora de estas jornadas?
Pues bien, la Diputación envió a Alberto Cimadevilla, el Jefe de la Sección de Hidrogeología del Servicio de Aguas. He repasado los apuntes que tomé aquel día y confirman lo que recordaba: el representante de la Diputación defendió que el fracking era inofensivo para el acuífero de Subijana. Tengo apuntadas expresiones como “no hay que tener miedo” o “no hay que ponerle puertas al campo”.




